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La Colonia Banesto, territorio hostil

Detrás de Josefina y Antonio, los vigilantes jurado
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Detrás de Josefina y Antonio, los vigilantes jurado (Foto: MG)
Por Carmen Delgado
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cdelgadogacetaslocalescom/8/8/23
lunes 12 de febrero de 2018, 13:50h
Metrovacesa, nueva propietaria de los terrenos que en su día fueron de Banesto, quiere desarrollar una operación urbanística en la colonia de Mesena, y los 39 antiguos empleados del banco que aún viven en estas casas construidas hace 60 años se interponen en su camino. La inmobiliaria había conminado a estos octogenarios a abandonar los pisos antes del 31 de enero, pese a que su contrato de alquiler está en vigor. Mientras, ha emprendido lo que llama la "desactivación" de los pisos para evitar okupas: es decir, su demolición.

Desde que en los años 90 se marcharan el grueso de los inquilinos de la Colonia Banesto, en Mesena 80, y se quedaran vacíos un centenar de pisos, no se había registrado ningún problema. Sin embargo, relata Roberto López, hijo de Josefina y Antonio, dos inquilinos octogenarios, “desde que Metrovacesa se quedó la colonia, hace seis u ocho meses, y puso vigilantes jurado, sorprendentemente entraron okupas en dos casas”. Y ese ha sido la “excusa”, calcula, para que la compañía inmobiliaria participada por el Banco Santander, propietaria de este goloso terreno de más de 160.000 metros cuadrados en una de las zonas más cotizadas de la ciudad, emprendiera lo que llaman “desactivar” los pisos.

Una maniobra que los afectados “hemos denunciado por lo penal como mobing inmobiliario”, anuncia Roberto. La desactivación no es otra cosa que el destrozo de las casas vacías. Josefina y Antonio han sido testigos de cómo los obreros entraban y demolían paredes, ventanas, hasta bajantes, y dejaban el bloque de cuatro plantas “como si hubiera pasado una guerra”. Además de la sensación de desolación, y el polvo que invade todo, hace un frío que pela. “Esta casa siempre ha sido calentita, ahora no podemos quitar la calefacción ni por la noche”, lamenta Josefina, mientras por la escalera corre un viento gélido. Mientras, los vigilantes jurado, que nada más entrar en la colonia nos han preguntado dónde íbamos, se han adherido como lapas a nosotros, y cuando abrimos la puerta de casa de Josefina y Antonio, siguen ahí, en el descansillo, vigilando que no hagamos fotos a través de los plásticos con que han sellado las puertas de las viviendas demolidas.

La situación se desencadenó en diciembre, cuando los 39 antiguos empleados de Banesto que quedaban en esta colonia, compuesta por 10 portales de cuatro plantas, recibieron un burofax de Metrovacesa conminándoles a desalojar sus pisos el 31 de enero. Luego suspendieron este plazo, "y nos dijeron que nos iban a llamar uno a uno para negociar, pero no sabemos más". “También dejaron de pasarnos los recibos del alquiler al banco, que es otra forma de acoso”, explica Antonio Crespo, cuyos padres están en igual situación. Ellos son quienes han tomado las riendas de la situación. “Nos han ofrecido 37.000 euros si nos íbamos antes del 31 de enero, pero con ese dinero no van a ninguna parte”, lamenta Roberto. Ni comprar, por supuesto, pero tampoco alquilar otra casa aunque sea más pequeña, en un barrio de renta alta que ha sido su hogar durante más de 50 años.

Josefina recuerda que cuando se vino a vivir a la colonia, en 1959, “no había ni autobús, ni farmacia ni tiendas”. Incluso veía las ovejas pasar desde su ventana. “Esto es muy triste”, lamenta esta mujer, que reconoce que no tiene ya “fuerzas” para pelear, aunque no quiere dejar su casa. “Otros vecinos se fueron hace años para vivir cerca de sus hijos, pero los míos viven aquí al lado, y tengo los médicos, la farmacia”, lamenta. Mientras, en el barrio, en la zona de Añastro, están indignados. “Están muy disgustados, nos dicen que no hay derecho a que nos hagan esto”, dice Josefina.

Mientras el PSOE se ha hecho eco de los problemas de la colonia, la Junta de Hortaleza también envió a los servicios técnicos para inspeccionar las obras de demolición, que según confirman, carecían de licencia. Poco más podían hacer, además de exigir que repongan las puertas de los pisos arrasados, ya que se trata de un terreno de propiedad privada. La concejala presidenta, Yolanda Rodríguez, se reunió con los afectados. que también demandaban un espacio donde poder reunirse.


  • PIsos destrozados en la Colonia Banesto


  • PIsos destrozados en la Colonia Bantesto


  • La Junta obligó a cerrar las puertas arrancadas de los pisos desactivados


  • La colonia Banesto se levantó hace 60 años en Mesean

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