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Este trastorno continuado puede provocar desgaste de los dientes, además de cefaleas y bajo rendimiento escolar

Entre el 20 y el 30 % de los niños españoles padece bruxismo

Entre el 20 y el 30 % de los niños españoles padece bruxismo

lunes 11 de abril de 2016, 12:48h
El bruxismo es un trastorno del sistema de masticación que se caracteriza por apretar y chirriar los dientes manteniendo el contacto de los superiores con los inferiores. La prevalencia del bruxismo tiende a disminuir con la edad, con su pico de incidencia en pacientes pediátricos con un 20-30% de la población afectada. Hay dos tipos de bruxismo. En ambos casos son trastornos regulados por el sistema nervioso central, ya que antes de cada episodio se incrementa la actividad cerebral y el ritmo cardiaco. El primer tipo de bruxismo es el que se produce con el niño despierto y que puede estar debido a la ansiedad u otros factores que hace que ejerza una gran fuerza en la zona de la mandíbula, mientras que el segundo, se produce durante el sueño, mientras el niño duerme.

El bruxismo nocturno es involuntario, con aparición rítmica y continuada de actividad muscular masticatoria y suele ocurrir durante la transición de estadios profundos de sueño a otros más superficiales, una secuencia que puede repetirse varias veces durante la noche. Se considera bruxismo severo cuando se producen más de cuatro eventos durante el sueño, y debe ser diagnosticados por un estudio polisomnográfico y bruxismo leve, en el caso de que se den menos de dos.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de este trastorno se realiza gracias a la colaboración de varios especialistas cuando los padres acuden a la consulta preocupados por “ese molesto chirriar de los dientes de su hijo, que incluso a veces puede llegar a distorsionar la vida familiar”, subraya el doctor.

En él están implicados odontopediatras, ortodoncistas y cirujanos maxilofaciales, quienes suelen ser los primeros en recibir y orientar a los padres, después de hallar evidencia de la presencia de signos y síntomas asociados con el bruxismo. Para su diagnóstico, se deben descartar otras causas de desgaste dental, como alteraciones alimentarias, alteraciones del esmalte, fármacos y reflujo gastroesofágico.

Además, se debe consultar al pediatra, al neurólogo y al psicólogo clínico para valorar posibles alteraciones en la conducta, como excesiva tendencia al perfeccionismo, ansiedad, agresividad, eneuresis, déficit de atención y bajo rendimiento escolar, que pueden estar vinculados a los trastornos del sueño y al bruximos pediátrico.

Tratamiento

Una vez ha sido diagnosticada su causa, el equipo de especialistas aborda este trastorno con el diseño de un plan terapéutico organizado y multidisciplinar. En el caso del bruxismo diurno, se centra en la modificación de conductas y el apoyo psicológico, evitando situaciones y actividades que elevan el estrés o la ansiedad en los niños.

Otro tipo de consejos para minimizar el impacto del bruximos tanto diario como nocturno son:

• Evitar conciliar el sueño viendo la televisión, jugando a las consolas de videojuegos o justo tras una actividad física elevada

• Tomar un baño relajante

• Mantener la habitación libre de elementos distorsionadores o llamativos

• Usar férulas intraorales ajustadas y controladas por ortodoncistas, en aquellos niños que no responden a las técnicas anteriores

Existen otras técnicas, como la hipnoterapia, el biofeedback –una técnica de ayuda al autocontrol del estrés y las tensiones—y terapias conductuales, pero deben ser prescritas y controladas por psicólogos, psiquiatras y neurólogos clínicos.

El uso de fármacos relajantes o hipnóticos debe estar controlado por el pediatra y especialistas de referencia por sus posibles efectos secundarios.

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