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Junto a los mayores, son los más vulnerables ante las olas de calor

Máxima precaución con los más pequeños

Máxima precaución con los más pequeños
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miércoles 27 de julio de 2016, 14:18h
La cercanía del verano trae en el horizonte las altas temperaturas, una circunstancia para la que hay que tomar precauciones si no queremos exponer a nuestros hijos a la posibilidad de que sufran un golpe de calor. Este se produce cuando, como consecuencia de los muchos grados centígrados del ambiente, la persona pierde líquido y es víctima de una deshidratación y de sus síntomas asociados, como mareo, cefalea, visión borrosa, irritabilidad, aumento de la temperatura corporal, fatiga, náuseas, vómitos, taquicardia, enrojecimiento de la piel o dificultad respiratoria. Además, como alerta la doctora Wendy Almanzar, pediatra del Hospital Quirónsalud San José, “muchos de los casos graves ocurren cuando, aún estando con algún síntoma de alerta, no hemos tomado las medidas necesarias”.


Según explica esta especialista, “si sospechamos de que alguno de nuestros pequeños ha sufrido un golpe de calor, inmediatamente debemos solicitar asistencia sanitaria e ir adoptando algunas medidas para disminuir su temperatura corporal, como ofrecerle agua, ventilar la zona donde se encuentre, retirarse del lugar donde esté expuesto a irradiación directa del sol, etc.”.

¿Cómo puedo impedir que mi hijo sufra un golpe de calor?
La doctora Almanzar ofrece a los padres, ahora que la temporada veraniega está a la vuelta de la esquina, los siguientes consejos:
1. No expongan a los niños demasiado tiempo al sol directo; hagan pausas en sombra durante un día en la playa o el campo.
2. Eviten dejarlos solos en el coche, pues esta circunstancia es una de las causas más frecuentes de muertes causadas por golpes de calor.
3. Utilicen gorras, sombreros y sombrilla. Es una buena manera de aislar un poco los rayos directos de la exposición al sol.
4. En verano procuren ponerles tejidos de algodón y una vestimenta ligera y de colores claros.
5. Manténganlos hidratados durante todo el día.

Siempre protegidos

Por mucho que se repita, nunca será demasiado. En verano, cuando la exposición solar aumenta en intensidad y horas de luz, hay que protegerse: bajo el sol, siempre protegidos. Para ello, hay que escoger un filtro solar con protección alta contra los rayos UV, SPF 30, o muy alta, SPF 50+ y aplicarlo unos 30 minutos antes de la exposición al sol, que es el tiempo en que la piel tarda en absorberlo. Repite la aplicación siempre después del baño o de una excesiva sudoración.

Hay que evitar la exposición en las horas de máxima radiación y, si tu piel es sensible, alérgica o intolerante al sol, debes extremar aún más los cuidados. Igualmente, hay que evita el uso de productos que contengan alcohol y perfumes, ya que pueden dar lugar a la aparición de manchas oscuras en la piel. Y recuerda, el sol también afecta al cabello. Protégelo con un cuidado durante la exposición solar e hidrátalo después.

Come frutas y verduras

Con el verano llegan los cambios de horarios y de rutinas que, en ocasiones, acarrean también pequeños desórdenes en la alimentación. Beatriz de Diego, del Servicio de Nutrición y Dietética de Scolarest, explica que “esta época del año ofrece multitud de posibilidades para potenciar los buenos hábitos alimentarios ”.

Algunos de sus consejos pasan por mantener horarios ordenados de comida. Disfrutar del tiempo libre pero manteniendo cierta disciplina. Es importante mantener las tres comidas principales y dos más ligeras. Hay que aumentar el consumo de frutas de verano y de verduras crudas (gazpachos ligeros y ensaladas frías) y consumir legumbres también en verano, en ensaladas son muy apetecibles. Partiendo de un buen desayuno, hay que hacer comidas ligeras y de fácil digestión.

Y, sobre todo, hay que mantenerse hidratado.

El aire, a 26º

Al llegar el verano y con él, el aumento de las temperaturas, el uso del aire acondicionado en las oficinas se convierte en un continuo tema de disputa entre los trabajadores, pues la susceptibilidad de las personas ante el frío y el calor es muy elevada y es complicado acordar una temperatura agradable para todos.

“La temperatura óptima para los aires acondicionados se sitúa en los 26 grados centígrados porque en ese valor tenemos sensación de confort y un gasto energético aceptable”, comenta Andrés Espinosa, gerente técnico de mantenimiento de ISS España, “aunque la temperatura media en las oficinas españolas se sitúa entre los 22 y 24 grados”, añade. Hacer un mal uso de estos aparatos electrónicos supone un mayor gasto económico para las empresas. “Por cada grado de temperatura que se baja, aumenta un 7% el consumo”, afirma.

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