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Miedo a vivir sobre un transformador de alta tensión

Entrada al cuarto de transformadores, situado bajo las casas
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Entrada al cuarto de transformadores, situado bajo las casas
Por Carmen Delgado
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cdelgadogacetaslocalescom/8/8/23
miércoles 15 de marzo de 2017, 13:06h
La situación se viene arrastrando desde los orígenes del barrio de Manoteras: cuando se construyeron los bloques, allá por los años 60, la compañía eléctrica metió los transformadores de alta tensión en los sótanos de algunas torres, y desde entonces, los vecinos conviven no sólo con los zumbidos y vibraciones de las instalaciones, sino con el miedo de que los campos electromagnéticos que producen sean, a la larga, perjudiciales para la salud.


  • Las instalaciones eléctricas están bajo los dormitorios


  • Transformador situado bajo las viviendas


  • Tendidos aéreos en Manoteras


  • Central de Transformación

Pese a las repetidas denuncias de la asociación de vecinos de Manoteras y de las comunidades de propietarios de Cuevas de Almanzora, Monovar o Alicún, la solución no llega. Cristina Keller, presidenta de la asociación vecinal, pidió recientemente ayuda a la Junta de Hortaleza, porque como apunta “somos como David contra Goliat”, refiriéndose al poder de compañías como Gas Natural Unión Fenosa, suministradora en el barrio.

Estudios
De momento, han conseguido que la Junta pida un estudio epidemiológico sobre prevalencia de cáncer, y se ha pedido al área de Desarrollo Urbano Sostenible que negocie con la compañía.
Además, un experto en campos electromagnéticos, el doctor Úbeda Maeso, del hospital Ramón y Cajal, ha estudiado la situación. “La ley dice que no es perjudicial hasta 100 microteslas, y la compañía dice que emite uno, pero nadie ha entrado a medir, tenemos que creer su palabra”. La única prueba es el cuestionario realizado por un vecino. “En su bloque, todos los pisos menos uno han sufrido cáncer, incluso uno en un niño, o en dos familares”.
Otra vía de reclamación es la administrativa. “No tienen licencias de obra ni de actividad para los transformadores, aquí han invadido medio sótano de la finca sin pedir permiso, y no han pagado ni una cuota”. La única solución que les ofrecen es trasladar los aparatos a un bunker en las zonas verdes de la urbanización, pero haciéndose cargo la comunidad de propietarios del coste, unos 60.000 euros. "¿De dónde vamos a sacar ese dinero, si no pagan ni cuota de comunidad?", alega esta vecina.
La instalación, además, está justo bajo los dormitorios, con lo que la exposición a la posible emisión magnética y a los zumbidos es más prolongada. Por continuar, los aparatos usan refrigerantes inflamables, pero “aquí llamamos una vez a los bomberos y nos dijeron que no tenían protocolo de actuación”. “Yo vivo con miedo, sobre todo porque tengo hijos pequeños, y aunque llevo toda la vida en el barrio, me planteo abandonar mi casa por su salud”.

Pero estos transformadores no son la única pega con el suministro eléctrico del barrio de Manoteras. Quedan unos cuantos tendidos aéreos que no solo afean las calles, sino que son un peligro para los vecinos. "Esto es como un pararrayos, cualquier día hay un incendio en alguna de las casas que están más pegadas a las torres, aunque nos dicen que son de baja tensión y eso no es un peligro". Aunque hace tiempo hubo un acuerdo municipal con las eléctricas para soterrar los tendidos aéreos, se refería a los de alta tensión: los de Manoteras quedarían excluidos, salvo que se hagan cargo del coste los afectados. Y para rematar, indica Cristina, "el centro de transformación está junto a una cancha deportiva, cualquier día se cuela una pelota y tenemos un problema". No sólo eso, bromea ya esta vecina: está pegado al huerto urbano del barrio, no seria de extrañar que acaben brotando calabacines mutantes.

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