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El entorno de trabajo saludable ha de considerarse como “un estado de completo de bienestar físico, mental y social, y no la simple ausencia de la enfermedad”, según ha afirmado la Organización Mundial de la Salud

Una jornada laboral más que saludable

Una jornada laboral más que saludable

viernes 28 de abril de 2017, 10:27h
Por este motivo, en el siguiente artículo ofrecemos un decálogo de buenas prácticas para seguir en el espacio de trabajo... PageGroup, consultora especializada en selección de talento cualificado, aporta su experiencia para sensibilizar sobre la importancia de llevar a cabo unas buenas prácticas en el entorno laboral, con el objetivo de prevenir diferentes enfermedades o dolencias y que el trabajador disfrute de una vida plena.

Para los empleadores, estas medidas también les pueden suponer un ahorro significativo, fruto de una mayor eficacia y reducción de costes, ya que diferentes estudios han demostrado que estas iniciativas pueden contribuir a reducir el absentismo por enfermedad en un 27% y el coste de atención sanitaria, en un 26%.

Hay que incidir especialmente en el fomento de las relaciones sociales en el trabajo, que “tienen un efecto directo sobre la felicidad y autoestima del trabajador”.

-Persigue tus sueños. Dormir adecuadamente es la primera clave para que el cuerpo funcione correctamente. El rendimiento durante el día está directamente relacionado con las horas de sueño que hayamos acumulado durante la noche anterior.

-Cómete el mundo. Ingerir comidas ligeras cada dos/tres horas es esencial para mantener activo el organismo. Los frutos secos, por su aporte calórico, y la fruta, por la fructosa, son los alimentos más indicados. Así mismo, se aconseja beber cada poco tiempo para hidratarse y evitar los primeros síntomas de fatiga.

-Sal de tu zona de confort. Levantarse de la silla cada dos horas mejora la circulación sanguínea. Es recomendable ajustar la elevación de la silla y estirar el cuello y las principales zonas de acumulación de cansancio. Se recomienda controlar y revisar periódicamente la altura del ordenador, la distancia de la pantalla y del ratón.

-Asombra a todos. La luz incide directamente en nuestra capacidad de concentración. Conseguir una iluminación suave (también en la pantalla del ordenador) y evitar la luz directa a los ojos hará reducir la fatiga visual.

-Desconecta para conectar. Cuando finaliza la jornada, el trabajo ha terminado. Además de ayudar a disfrutar la vida familiar y social, repercute en una ágil conciliación del sueño.

-Déjate envolver. La presencia de ciertos colores a tu alrededor –como los tonos pastel–, así como el uso de plantas de interior, reducen los niveles de ansiedad. El orden en el espacio de trabajo es igualmente importante, aunque si eres una persona creativa es probable es que te favorezca lo contrario.

-Cada esfuerzo tiene su recompensa. Aunque la jornada laboral sea extensa y en ocasiones resulta difícil encontrar tiempo para el deporte, existen pequeñas rutinas diarias –como caminar hacia el trabajo o subir las escaleras– para no dejar de estar en forma.

-Fija tus objetivos. La distracción durante las horas de trabajo es uno de los mayores enemigos de la productividad (que además suele estar ligada a una salida más tardía del puesto). Proponerse pequeñas metas, para así poder cumplirlas sin distraerse, puede ser una de las soluciones.

-Controla la ansiedad. según datos de la OMS, la tensión laboral induce a una mayor tasa de tabaquismo, realizar menos deporte y tener una dieta poco saludable.

-Disfruta plenamente. Sin duda, lo más importante es la felicidad diaria. La población activa pasa en su puesto de trabajo una media de un tercio de su día, por lo que amar nuestro trabajo es esencial. El objetivo del Día Mundial de la Salud para este año pasa por evitar los problemas derivados de la depresión, por lo que una motivación personal y laboral es clave para llegar al éxito.

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